Vuelta a casa

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El día anterior a abandonar el campo base lo dedicamos a ordenar el equipaje que los porteadores bajarán hasta Diamiroy. También, cómo no, nos entretenemos observando a los recién llegados que andan mucho más atareados que nosotros. ¡Qué diferente es ver el semblante de los que vienen con todos los ánimos y todas las ganas y los que se van en cuestión de horas! Hace un mes me estoy viendo a mí mismo como uno cualquiera de los que con mimo va montando la tienda y ordenando todas sus cosas para enfrentarse a la nueva aventura, al reto de escalar el Nanga Parbat y que durante todo el día de hoy se ha mostrado visible como para dar la bienvenida a esta gente. No han hecho falta muchas horas para tener a nuestro alrededor dos asentamientos más, el barrio de abajo y el barrio del fondo. En un momento de conversación con un miembro de la expedición checa me ha dicho que si quisiera todavía intentar el Nanga que me adoptan en la expedición. Por un momento me han brillado los ojos pero se trataba sólo de un espejismo, un segundo de evasión de una realidad que no iba a cambiar. En ese segundo he vuelto a ver lo que precisamente me ha llevado a abandonar el intento de conseguir la cima. Es esa intuición que te dice que la montaña no está para empecinarse en ascenderla a costa de tirar para arriba como sea. Desde el campo base hacia cualquier parte de la montaña que se mire se aprecia sucia, sobre todo desde los 7000 metros hacia abajo. Por todos los sitios se ha escurrido la nieve y lo mismo ha ocurrido con las piedras y rocas en general. El clima, aparentemente bueno, no es el idóneo para atacar la montaña debido sobre todo a los desprendimientos y avalanchas. Mucho tendría que cambiar para que se den las condiciones óptimas o por lo menos seguras para intentar la cumbre. Debería caer una buena nevada que haga una capa estable, para lo que tendría que hacer mucho más frío durante la noche. Después tendría que venir el verdadero buen tiempo, ése que conocemos todos, despejado la mayor parte del día y la noche, para que caliente durante el día y hiele por la noche. Luego, aparte de esas condiciones meteorológicas, tendría que haber por parte de los que persiguen escalar la montaña, la mejor de las motivaciones. Los recién llegados, de eso van sobrados, los que llevamos ya un mes aquí difícilmente podemos estar a su nivel.

Por eso tras despedirnos de los dos grupos hemos ido cogiendo inercia por el sendero que te va transportando a la civilización. Pronto hemos llegado a un espacio verde inmenso donde las vacas y los burros gozan de un verdadero paraíso. Al igual que un ejército de más de 1000 cabras que han pasado al lado, en dirección al Nanga Parbat antes de llegar a un poblado de pastores. Seguramente los dueños del rebaño con el tiempo como está las mandan lejos de los terrenos cercanos a las casas para que cuando empiece el mal tiempo tengan la hierba sin comer en esos terrenos.

Nada más comenzar a caminar entre las chabolas de piedra, han salido docenas de chiquillos de las diminutas casas y de otros sitios insospechados. Hace un mes, cuando pasamos por aquí hacia la montaña, este pueblo parecía fantasma y ahora respira vida por todos los rincones. Al parecer, estas familias se instalan aquí una parte del año para dedicarse de lleno al pastoreo, el resto del tiempo viven en un pueblo a una hora de camino donde viven de la agricultura al tiempo que huyen de las temporadas del monzón. El entorno parece surrealista, ya que a escasos metros del pueblo, justo detrás de un montículo está el glaciar que baja de la vertiente del Diamir. Un amplio lago se ha formado justo pegando a la morrena que la separa del pueblo. A pesar de tanta agua los niños van desaliñados y sucios a nuestros ojos. Los oriundos interpretarán este hecho de diferente manera, pudiera ser que piensen que el paisaje y la intemperie les visten y les van curtiendo para cuando sean adultos.

Continuamos bajando a ritmo del que huye de algún sitio, dejándonos llevar por la empinada pendiente. El calor del día, saludable y llevadero en altura, va cambiando a medida que bajamos hasta que empezamos a sentir el bochorno y los pies parece que se van recociendo dentro de la zapatilla. Antes de llegar a Diamiroy y 2400 metros de altitud más abajo, metemos durante un rato los pies sin descalzarnos en una acequia de regadío que va también camino del mismo pueblo. Después viene una espera de 4 horas para que un vehículo nos lleve a Chilas. Como no viene, salimos a su encuentro sin saber si lo vamos a cruzar. De esta forma vamos acortando los 12 kilómetros que hay hasta el próximo pueblo, desde donde ya es seguro que nos puedan llevar a nuestro destino, Chilas. Apenas andado un tercio del recorrido vemos un jeep destartalado que destaca entre las pedreras y el polvoriento camino. Algo antes de las 10 de la noche entramos por la puerta del hotel Shangri-La de Chilas, hambrientos y sedientos como si viniéramos de una de esas pruebas duras en el desierto...

Gure gauzak batzen pasatu genuen joan baino lehenagoko egunean, etorri berriak zirenak ikusi genituen, haien eta gure artean ezberdintasun nabarmenak zeuden. Nitaz gogoratu nintzen, nola muntatzen genituen gure dendak txukuntasunez eta nola prestatzen genuen materiala dena abian jartzeko, baina dena hilabete bat aurrerago. Txekiar espedizioko kide batekin hizketan nenbilela, Nanga Parbat berriro saiatu nahi izan ezkero haiekin gera nintekeela esan zidan. Nire begiek distira berezi bat hartu dute, baina ilusio hori azkar joan zait, errealitatea nuen nire aurrean. Momentu horretan nire abandonatze arrazoiak gogoratu ditut, eta gailurra edozein modutan lortzearen tontakeria burura etorri zait. Oinarrizko kanpamendutik gora begiratuz, mendia zikin ikusten dut, 7000 metrotatik aurrera batez ere. Izan ere leku guztietatik egon dira izotz eta harri jauziak. Klimari dagokionez, ona ematen du, baina ez da bat ere egokia gailurra saiatzeko. Egokiena elurte bat ematea izango litzateke, horrela kapa bat sortuko litzateke egonkortasun on bat lortzeko. Ondoren ezagutzen dugun denboraldi ona etorri beharko litzateke, egun oskarbiak eta gau izoztuak. Onekin guztiarekin batera, eskalatzaileek izan behar duten motibazio ezin hobeagoa. Ikusi ditugun etorri berriak soberan daukaten zerbait da.

Pixkanaka-pixkanaka behera joaten ari garela, paisai berdeekin topatu gara, behientzat eta astoentzat benetako paradisua. Ehunka ahutzekin ere topatu egin gara, seguruenik artzain herri batera joaten ari ziren, Nanga Parbateko bidean hain zuzen ere.

Harrizko txabolen artean gaudela, haur mordoa atera dira bertatik. Harritzekoa izan da, izan ere, duela hilabete bat pasa ginen eta ez zen inor ageri, herria hutsik zegoen. Herritar hauek urteko une batean bizi dira hemen abeltzaintzan aritzeko. Urteko beste garaietan, ordu batera dugun herrixka batzuetan aritzen dira nekazaritzan. Harritzekoa da metro batzuetara Diamirreko glaziarra aurkitzea, bertan, laku handi bat sortu da morrenan zehar jaisten dena. Honek ez du kentzen aurren zikintasuna.

Azkartasunez jaisten ari ginen. Bitartean tenperatura aldatzen zihoan, gero eta altuera gutxiagoan orduan eta tenperatura sargoritsuagoa. Diamiroyera iritsi aurretik ubide bat aurkitu genuen eta bertan, oinutsik egon gabe, oinak sartu genituen. Ondoren, lau ordu itxaron beharko dugu Chilasera eramango gaituen autoa etorri arte. Itxaron ordez, aurrera jarraitu dugu bidean aurkitzeko asmotan, 12 kilometro egin ditugu hurrengo herrixkararte. Bertatik ziurtasunez dakigu Chilasera eramango gaituztela. Gaueko 10ak baino lehen Chilaseko Shangri-La hotelean geunden, gosez eta egarriz hiltzen, nola ez.

Itzulpena: Andoni Zerain

Publicado el 28/07/2011 por Alberto Zerain.

Comentarios

Miguel Alicante
31/07/2011
Bienvenido a la civilización, que maravilloso parece todo cuando llegas de la montaña y puedes disfrutar de esos pequeños lujos como abrir un grifo y que salga agua. Y que pronto nos acostumbramos y empezamos a echar de menos la maravilla de estar al pie de una gran montaña. Disfruta de estos momentos, mientras asimilas todas las vivencias y te vas aclimatando a la dura rutina de nuevo. Hablamos cuando llegues a España. Un abrazo.
Xabi Mendizabal
29/07/2011
Qué contrates tan diferentes se deben de vivir a las diferentes altitudes por las que os habeis movido. Desde las ignotas alturas, donde la roca, el hielo y la nieve son el único tapiz de un suelo salvaje de alta montaña, donde cada paso es un festoneo al vacío pavoroso, pasando por ese terreno de transición, donde a veces nieva, o a veces llueve, donde las primeras plantas o hierbas nos hablan de la vida que se abre con fuerza, pasando por las primeras aldeas solitarias, perdidas en la inmensidad de esta gigantesca cadena montañosa. Y por fin, esa civilización, donde se diluyen silencios y soledades, donde las altas siluetas de las cumbres retadoras se recortan en un cielo intensamente azul. Toda una experiencia la vuestra, con o sin cima, eso es lo de menos (al menos para mí), que con sólo pisar esos lugares alejados de todo y poder admirar sus hermosos paisajes desde un 5000 o un 6000 me colmaría de felicidad. Al fin y al cabo, el Mont Blanc es mi máximo techo, un lugar masificado en el que apenas se empiezan a intuir siquiera las enormes dimensiones de los gigantes que forman el techo del mundo. Ongi etorri, mendizaleak.
iÑIGO
29/07/2011
Aupa Inaxio. Inolako arazorik. Baina noski, zure zara Adurtzakoa eta hori dauka label berezia. Aupa Mendizaleak
Hankarin
28/07/2011
Iepa lagunok! Animado por la aventura de Alberto and company, me he apuntado a un viaje al Kilimanjaro. Salimos mañana y estaremos de vuelta el 11 de agosto. He elegido la ruta Machame porque la de la Coca Cola me han dicho que es para domingueros, y todavía hay clases dentro del montañismo. Alberto, ayer me subí el monte Olárizu de un tirón desde la campa. ¿Tú crees que tendré algún problema para doblegar el techo de África? Besarkada bat guztioi. Inaxio

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