Una dura jornada

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Una dura jornada

Apenas nos quedaban cuatro días cuando volvimos de nuestro intento del día 26 de septiembre, cuando la ruta nos tendió la trampa de la que cuesta reponerse. El día 27 amaneció envuelto en un cubo de hielo y el Everest, al fondo, se dejaba ver como en la mejor postal. Así que se me hizo largo ese día 27 y me dio tiempo de pensar que los cuatro días que nos quedaban bien podía aprovecharlos e intentar alguna cumbre en alguna montaña de 7000 metros. Sin embargo, aquella noche del 27 otra vez me desvelé y empecé a darle vueltas a un intento en solitario al Everest por la ruta clásica saliendo desde el base chino con todo el cargamento que os detallaré seguidamente en un listado.

Por supuesto, al no haber nadie realizando la ruta, iba a sentir como compañera de cordada la soledad más absoluta. El obstáculo que seguramente podría cerrar el paso a mi osadía de ir de esta manera sería el tramo desde el campo base avanzado hasta el Collado Norte. Es una parte donde hay que meterse en un glaciar que yendo solo ya es peligroso debido a las grietas. El glaciar choca con un muro de hielo, nieve, seracs y grietas, obstáculo que normalmente está cosido de cuerdas fijas. En este caso el problema es el peligro porque se suelen dar desprendimientos y avalanchas. A pesar de estos inconvenientes, quiero estar en el CBA con lo necesario para ir a cumbre o, lo más seguro, para salir de vuelta hacia el Campo Base chino. La distancia que tengo que cubrir desde el base chino hasta el avanzado es de 27 kilómetros y los metros que hay que superar de desnivel pasan los 1100 metros. Es así que después de desayunar con Edorta, Txingu y Gotzon les comento que quiero salir hacia el Avanzado con el propósito que os he contado. No se extrañan, ya que me conocen y saben que me gusta aprovechar cualquier oportunidad que da la montaña.

Este es el material que he preparado para subir:

Ropa: pantalón Polartec fino, peto forro polar, mono de plumas, chaqueta Primaloft, camiseta lifa fina, camiseta Polartec gruesa, chaqueta tipo Goretex, 1 saco de 1 kg, 2 pares de guantes interiores, 1 par de guantes manoplas, 1 par de patucos de pluma, verdugo y gorro, todo de Diamir y 3 pares de Calcetines Lorpen.

Material técnico: 1 piolet, crampones, tienda de campaña Black Diamond (1 kg ½ de peso), gafas normales y de ventisca, colchoneta esterilla, infiernillo y 2 cargas de gas, botas Boreal de expedición, botas Boreal de trekking, frontal, 15 metros de cuerda estática de 6,7 mm, 1 estaca.

Alimentación: 8 bolsas de papillas y leche en polvo pequeñas, 2 paquetes de espaguetis liofilizados, trozo pequeño de queso, miel, paquete de tortas de maíz inflado, 4 latas de atún, 1 lata de lentejas, 2 sobres de sopa, té, 1 bote de ensaladilla con alubias, caramelos, barritas energéticas varias, paquete de polvos tipo tang, termo y cantimplora con un litro de bebida preparada.

Otros: navaja pequeña, cuchara, tiritas, desinfectante para heridas, colirio, aspirinas, esparadrapo, calientamanos, teléfono Thuraya, cámara de vídeo con 2 baterías, máquina de fotos, crema de sol y labios, mochila Altus y mechero.

Todo este material tiene un peso aproximado de entre 22 y 25 kg.

Ya desde la mañana me había levantado con un dolor agudo en el dedo gordo del pie izquierdo. Se trataba de una uña encarnada. Cuando acabé la maratoniana y dura jornada, el dedo tenía una pinta nada buena. A pesar del desinfectante que llevaba, por la noche no dejó de palpitar. Esta situación me preocupaba más que el Collado Norte. Es más, empecé a pensar en la tortura que me iba a suponer regresar al campo chino de nuevo. Una vez descartado el intento, dediqué un par de horas a caminar por los alrededores del campo avanzado y a filmar el espectáculo: por un lado, un paisaje envidiable, y por el otro, un basural dados los desperdicios que se amontonan. A las 12 del mediodía comencé a regresar hacia el campo chino. Para quitarme peso dejé toda la comida y el gas en una bolsa a la vista porque sabía que dos días después vendría un grupo que iba al campo avanzado para hacer un sietemil cercano. No sólo me quité ese peso. Por desgracia, el día anterior había dejado escondidas dos horas antes de llegar al campo avanzado las botas Boreal de trekking que son, por cierto, las mejores botas que se pueden usar para este tipo de caminatas en morrena y, por supuesto, para cualquier salida a trekking. Al ir a recogerlas después de merodear más de media hora, no hubo forma de encontrarlas, por lo que la morrena se las quedó y fue todo un calvario ir con las botas de expedición de vuelta hasta el campo chino. Por suerte, en el campo intermedio, donde habíamos permanecido los primeros 20 días de la expedición, encontré a la expedición que en los próximos días se acercaría al avanzado. Les dije lo de la bolsa de comida y contraté a uno de los tres porteadores que tenían para que me llevara la mochila al campo chino porque bajando con esas botas y con el dedo en esas condiciones no sé cómo iba a llegar.

Hoy día, 30 de septiembre, apenas nos quedan unas horas de estancia aquí y el Everest se sigue dejando ver como nunca. El Corredor de los Japoneses presenta un canal negruzco por el que por suerte no nos hemos deslizado hasta abajo días atrás.

Desde este lugar ya familiar para nosotros, un cordial saludo de toda la expedición para todos los que habéis seguido esta aventura y, cómo no, quisiéramos agradecer a todos los que nos habéis apoyado, ya sea con el material o de cualquier otra forma para que esta aventura se haga realidad. Quisiera agradecer también a nuestros patrocinadores y colaboradores: Ayuntamiento de Vitoria, Diputación Foral de Álava, Diamir, Covila, Igoan Solar, Cafés La Brasileña, Lorpen, Boreal, Altus, Landher, Bat Basque Team, Eroski, Giraldo y Transportes y Grúas Zerain, así como a f-3.

Publicado el 30/09/2010 por Alberto Zerain.

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