Nosotros a 7200; el bacalao Giraldo aclimatando a casi 6000 metros

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Tras haber podido asomarme a la arista y haber podido contemplar el Everest por todas las rutas del lado tibetano, la niebla cubrió todo el espectacular escenario. Mi posición estaba a 7200 metros pasados. Después, la nieve me acompañó durante todo el descenso hasta la tienda donde Txingu hacía lo que mejor se puede hacer en estas circunstancias: estar tumbado con los ojos cerrados y la expresión de estar y no estar al mismo tiempo en este lugar perdido.
Aunque pudiéramos estar pensando en intentar mañana la cumbre, la prudencia nos dice que en la fase de aclimatación que llevamos, apenas diez días de campo base y el logro de los 7200 m de hoy al alcanzar la arista del Changtse, lo mejor es bajar a darse el gusto con un bacalao Giraldo que ya está saltando del remojo a la cazuela del campo base. Además, para variar, la nieve no para de caer durante toda la noche, lo que nos mantiene en la tienda en posición convaleciente durante más de quince horas.

Por la mañana de este día 30 de agosto, aparece todo cubierto y con el silencio de la montaña que se impregna en todos los rincones, después de haber caído la nevada padre. El cuerpo pide bajar cuanto antes a hincarle el diente a ese bacalao que, si van bien las cosas, yo mismo prepararé con una buena receta. Una vez bajamos a la morrena donde tenemos la otra tienda, dejamos algunas cosas y bajamos otras y, sin más, nos adentramos en el caos que ya de por sí resulta la morrena, y mucho más aún con los diez centímetros de nieve que ocultan el sendero que en algunos casos hemos venido haciendo nosotros mismos.

Gotzon, Edorta, Shanta y su ayudante nos acogen con alegría cuando llegamos. Hablamos de lo que nos han deparado estos dos días. Gotzon y Edorta nos cuentan también sus experiencias en estos dos días. Txingu y yo no dudamos en ducharnos antes de comer.

Y para acabar este final de agosto, ahí va la receta que he puesto en marcha para hacer el bacalao:
1. Echo los ajos al aceite de oliva hasta dorarlos para apartarlos después.
2. Seguido, echo la cebolla en juliana (lástima que sea china) y, a mitad de dorarse, echo media manzana picadita.
3. Introduzco los seis lomos hermosos piel abajo en la cazuela y dejo que vayan friéndose hasta que la parte de arriba se note que ya va percibiendo el calor.
4. Saco la cazuela afuera, la dejo en una piedra, y mientras se templa, doy vuelta a las rodajas.
5. Comienzo a mover la cazuela hasta que los puntos de gelatina van apareciendo.
6. Introduzco la cazuela al fuego para darle un poco más de calor y vuelvo a sacarla para, con unos pocos movimientos, obtener el pil-pil. 

A continuación, echo los ajos apartados y después, en la mesa, viene el silencio: todo el mundo queda mudo. Sólo se oye el gorgoteo del vino Covila que suaviza las gargantas, irrumpiendo en medio del silencio y recogimiento más absolutos.

Publicado el 30/08/2010 por Alberto Zerain.

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