Mudanza por etapas: del Rombuk Este al Rombuk

No hay comentarioscomentar este artículo


Hoy es un día de cambio para los intereses de la expedición. Txingu y yo hemos dejado el glaciar de Rombuk Este y nos introduciremos en el glaciar del mismo nombre que arranca desde la pared norte directa del Everest. Gotzon y Edorta tienen también hoy un trabajo duro: tirar morrena arriba, hacia el campo I para desmontarlo y traerlo de vuelta. Edorta superará los 6000 metros por primera vez, así que alguna botella tendrá que descorchar.

Así las cosas, Txingu y yo vamos desandando el camino hasta divisar unos tableros de mala muerte que hacen las veces de puente para pasar a la otra parte del río. Después, un par de saltos, y tomamos el sendero que discurre por pedregales inmensos donde se hace evidente el itinerario. Además, está marcado con hitos. Nuestras mochilas rondan los 25 kg. De esta forma queremos dejar montada una tienda grande, comida y equipo, y familiarizarnos con el nuevo lugar.

Después de cuatro horas de marcha hemos llegado a una bonita explanada, donde hay varias puyas construidas en piedra que delatan las ofrendas que se han realizado en expediciones pasadas. Al parecer, este es el campo base. Hay una laguna pequeña con una fuente y las perdices en estos momentos son las que disfrutan de la vida. Disponen de musgo de algunas plantas, agua y espacio para moverse a su gusto, aunque seguro que de alguna cosa más dan buena cuenta porque están inmensas. Será la felicidad que les acompaña.

Esta vez hemos podido colocar la tienda sin mojarnos. Una vez dentro, la nieve cae en sesión continua. Poco a poco, una vez dentro de la tienda, entramos en una modorra que nos transporta a un estado de inocencia en el que hasta el tiempo parece ausente.

Hoy pasaremos la noche aquí y mañana volveremos al base de siempre, el cual ya tiene los días contados, puesto que el día 9 llegarán nueve yaks para regresar todo lo que tenemos aquí montado al campamento base chino. Nuestro deseo es que por algún punto del camino del itinerario de vuelta haya algo que no sea el puente que hemos pasado para que un par de yaks puedan atravesar por ahí y facilitar la instalación de un pequeño campo en el glaciar de Rombuk. Si esto no es así, tendremos que hacer algunos porteos de bastantes horas.
Mientras tanto, aquí seguimos, acostumbrándonos a no acostumbrarnos. Es la manera de perseverar, de seguir teniendo los pensamientos de altos vuelos, precisamente en un lugar sobredimensionado donde el ser humano es apenas una presencia diminuta.

Publicado el 07/09/2010 por Alberto Zerain.

Comentarios

No hay comentarios


Nuevo comentario





Cerrar