Montando el nuevo campo

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A las 9:30 de la mañana hemos salido a montar el campo pegado a la pared norte del Everest. Han sido en total siete intensas horas entre ir y volver. La tienda está colocada en un espacio de rocas a 5950 metros de altitud, justo en un punto en que la ruta se puede ver al completo. La morrena que hoy hemos conocido es lo más caótico que os podáis imaginar: enormes escombreras de tierra y rocas colgadas gigantes amenizan el ambiente cuando se pasa justo por debajo. Por eso, en varias ocasiones, nos hemos introducido entre los colmillos de hielo del glaciar, siempre caminando de una manera diferente a la normal: bien dando saltos o bien haciendo piruetas y siempre guardando el equilibrio para no caer, para no resbalar por las pendientes de hielo. En fin, si este paseo no ha acabado con nosotros, poco ha faltado.

Cambiando de tema, como la mayoría de los que seguís este reto de montaña sabéis, cuando presenté el proyecto la idea era escalar en solitario el Everest por el Corredor Hornbein. Pocas semanas después de presentar este proyecto, Juan Carlos Arrieta (Txingu) me llamó para saludarme y de paso preguntarme si tenía algún plan de expedición para este verano. Con pena, y cierta sorpresa, le dije que sí tenía pero que estaba ya todo cerrado. Entonces, continuamos hablando de otras cosas y nos despedimos. Nada más colgar el teléfono me quedé pensando que, de haber ido con alguien a esta montaña, Txingu hubiese sido la persona ideal, además de por lo bien que congeniamos, porque es una persona luchadora, con experiencia y muy fuerte. En ese momento me di cuenta de que la llamada de Txingu había sido casi como telepática, ya que llevaba varios días dándole vuelta a cómo me iba a aclimatar si iba solo. Es peligroso acceder a cualquier montaña del Himalaya en solitario debido a las grietas que hay en la aproximación. Así que lo llamé y le comenté si quería apoyarme en la aclimatación que haríamos por la ruta clásica del Everest. Él aceptó encantado. En estos momentos en que cuatro ojos en lugar de dos han estado observando la ruta del Corredor Hornbein, yo no puedo ni negarme a que entre conmigo a la ruta ni tampoco pedirle o rogarle que venga conmigo. La ruta es muy larga y de momento por el Corredor de los japoneses voy a ir acompañado. A partir de ahí, todo se verá. Si quiere o no ir por el Hornbein o, mejor dicho, si se ve con fuerzas o no para seguir, él decidirá. Lo que sí es verdad, es nadie elige a la ligera hacer esta ruta como la vamos a afrontar. Seamos uno o dos, exigirá muchísimo de ambos. Las cosas por muy organizadas que estén siempre están expuestas a cambios de guión.

Antes de despedirme, las últimas noticias que tengo es que vienen tres italianos a escalar también el Everest por la ruta Hornbein. Pues bien, aquí nos reuniremos todos.

Publicado el 10/09/2010 por Alberto Zerain.

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