Crónicas de Txingu y Alberto

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Crónicas de Txingu y Alberto

Después de 40 días de preparación intensiva para esta ruta, hemos podido comprobar por qué tiene tan pocas ascensiones y lleva más de 20 años sin repetirse. La aclimatación tienes que hacerla en otro valle paralelo, ya que esta recóndita ruta no da otra opción, por lo que nunca vas a saber de sus condiciones hasta estar dentro del mismo corredor. Cada vez que nos acercamos a ella para hacer una tentativa, debemos recorrer 30 kilómetros de pedrera, desprendimientos o glaciar y grietas que nos cuestan unas 8 horas, pero nos recibe con una nevada que frustra nuestros planes. Nuestra estrategia va desde ir haciendo campos intermedios hasta intentar un non-stop hiperligero a base de papillas, té, y sin saco, pero en el fondo, te surgen muchas dudas y miedos que te hacen estar de los nervios y pasar algunas noches previas en vilo y con el estómago recogido.

Toda esta presión y tensión ha provocado alguna inesperada discusión entre nosotros pero que acabó en un emotivo abrazo. Tampoco sabemos si unas noches a 6800 y los 7300 metros alcanzados hasta ahora será suficiente, lo que añade una incógnita más. A veces, la tentación sería pasar al lado nepalí, pagar la tasa para usar las cuerdas fijas que hay del campo base a cumbre y subir o intentar subir en caravana, pero tenemos delante lo que merecemos y hemos buscado, y toca apechugar.

Las continuas nevadas le dan a la pared un toque amenazante, por lo que la prudencia hace que sólo nos acerquemos cuando la consideremos segura. Y mientras tanto, nos dedicamos al descanso activo en el campo base haciendo cumbres y ascensiones alrededor de los 6500 metros. Al final, nos estamos quedando en huesos y pellejo. Pero todo esto lo compensamos con nuestra pasión por la montaña, los paisajes espectaculares, la esporádica visita de las palomas, chovas, perdices, marmotas, una especie de cabra montesa, armiños y, claro, Gotzon y Edorta, especies protegidas.

Pero aquí los días se nos acaban y estamos en la tensa espera del último intento para cuando pare esta última nevada. Y para celebrarlo, hoy toca bacalao y a la noche peli en el ordenador, para que veáis que no nos lo montamos tan mal.

Agur bero bat Rombutik,

Txingu
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Parece que las predicciones meteorológicas vienen acertadas y, al parecer, mañana viernes saldremos con idea de aprovechar esta oportunidad para escalar la montaña. Gotzon parece que es el que más ganas tiene, y prepara la cámara y su impedimenta desde hoy mismo. Es consciente de que la aproximación junto con nosotros hasta los pies de la pared es ya un reto para él que seguro que con las ganas y el empeño que lleva superará sin problemas. No sé si cabrá todo en su cámara de filmación. Como les dé por aparecer a todas esa montañas que se han escondido hasta la fecha, como son el Umbuche, de 6665 metros, el Lingtien, de 6749 metros y el Pumori, de 7165, etc., así como collados y partes de otras montañas, va a hacer falta retenerlo. Edorta no podrá ayudarle en esta ocasión en su salida. Se quedará esperando y velando por que todo salga bien. Seguramente después de más de un mes de vivir la primera experiencia acompañando a una expedición serán momentos tanto tensos como emocionantes. El cocinero Shanta, y el ayudante de cocina Morbu, seguro que implorarán a dios para que nos conserve la salud y nos traiga suerte en esta salida.

Pronto tendréis noticias de cómo se va llevando nuestro intento de escalar el Everest por el Hornbein.

Mientras tanto, un cordial saludo,

Alberto

Publicado el 23/09/2010 por Alberto Zerain y Juan Carlos Arrieta.

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